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VALORACIÓN NEUROCOGNITIVA EN EL SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA
El Síndrome de Fatiga Crónica es una enfermedad de gran impacto en la vida del enfermo que la sufre. A parte de la fatiga, síntoma nuclear, el enfermo refiere una serie de problemas en su funcionamiento cognitivo, que, interfiere acaso más, en su mermada calidad de vida.
Existen diversos estudios, que han intentado encontrar un perfil de alteración cognitiva común a todos los pacientes con SFC.
 Parece, que existe un consenso sobre la existencia de alteración en las funciones ejecutivas que dependen del lóbulo prefrontal, a saber, la atención, la capacidad para encontrar palabras y un enlentecimiento cognitivo. Ello, justificaría los serios problemas para centrar la atención y concentrarse en la lectura, o simplemente en una conversación. La dificultad para no despistarse por cualquier estímulo externo o tener que volver a iniciar una tarea tras una pausa serian otros ejemplos de disfunción atencional. La merma en la capacidad para expresarse, dificultaría la fluencia, haciéndola más lenta y en ocasiones utilizando palabras ómnibus (cosa, aquello) o cambiando la palabra que no se evoca por otra parecida. Común es la sensación de embotamiento, caracterizado por un enlentecimiento a la hora de pensar o entender una conversación larga y con mucha información. Los pacientes comentan que no reaccionan a tiempo o tardan mucho en razonar.
Respecto a la memoria los estudios son todavía más confusos. Mientras hay unos que apuestan por una alteración en la evocación de la información previamente aprendida otros ponen hincapié en la capacidad de aprendizaje.
A nivel clínico, existen pocas pruebas que valoren las funciones prefrontales, y de todas ellas, solo algunas tienen baremos españoles. Es decir el funcionamiento cognitivo de un español debe compararse con la de un individuo del mismo país y a poder ser de la misma edad y nivel escolar.
Existen varias pruebas que valoran las capacidades cognitivas, las más utilizadas en la exploración del SFC son:
1. Test de STROOP: test clásico que valora la atención dividida, la capacidad de inhibición de una respuesta automática, la rapidez en el procesamiento de la lectura de palabras y del color.
2. Dígitos: en su forma directa es una medida de atención. En su forma inversa es una medida de flexibilidad cognitiva y de memoria de trabajo. Tenemos baremos españoles en los dígitos del test Barcelona.
3. Trail Making Test: valora capacidad de rapidez psicomotora en su forma A y flexibilidad cognitiva en su forma B.
4. Fluencia: existen varios test que valoran la capoacidad de expresión. El test de fluencia fonética y semántica del tes Barcelona presenta baremos españoles.
5. Torre de Londres: prueba que valora la capacidad ejecutiva motora.
6. Test Auditivo-verbal de Rey: test que valora la curva de aprendizaje verbal, memoria inmediata, memoria de evocación, y de fijación y memoria tras interferencia.
7. Test de Retención visual de Benton: valora la capacidad de memoria inmediata visual.
8. Figura compleja de Rey: valora la capacidad de integración visoespacial y la memoria de evocación.
Recientemente se ha desarrollado el CogHealth©, test que valora la capacidad en el procesamiento de la información.
 Mención aparte tiene el WAIS. Test clásico que valora el nivel de inteligencia. Es interesante por cuanto algunas de las subpruebas valoran funciones determinadas, como por ejemplo la prueba de los dígitos, los cubos de Khos, la clave de números, pero otras funciones dependen del correcto funcionamiento de amplias zonas cerebrales. Aunque es un buen test que te permite inferir si existe una disfuncionabilidad en general no puede determinar donde reside la disfunción si no exploras con pruebas complementarias.  Ello incrementa de forma muy considerable el tiempo de exploración y el aumento del cansancio del paciente frente a la resolución del test. Paralelamente la segunda parte del test, más manipulativa, está muy influenciada por pruebas de tiempo que penalizan a los pacientes que, realizando correctamente la tarea, no la hacen en el tiempo determinado. Ello puede conducir a un error en la interpretación si no se conoce correctamente su funcionamiento.
Esta es una muestra de diferentes tests utilizados, pero existen muchos más. La utilización de uno u otro dependerá de la función que se desea explorar y el nivel de escolaridad del paciente.
Por todo ello, es indispensable que los tests neuropsicológicos sean administrados por un especialista en neuropsicología, ya que la exploración neuropsicológica no se basa tan solo en decir que existe un déficit, si un test está alterado, sino de un análisis integral de todas las pruebas realizadas. correlacionar la actitud del enfermo con los resultados del test, y sobre todo tener en cuenta que el aspecto emocional en el que se encuentra el sujeto puede interferir en la resolución de la prueba o presentar déficits paralelos a los relacionados con la enfermedad.
Dra. Susanna García Blanco - Neuropsicóloga (Julio 2006)
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