|
SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA (SFC)
ENCEFALOMIELITIS MIÁLGICA (EnMi)
La Fibromialgia y el Síndrome de Fatiga Crónica
(SFC) son dos enfermedades diferentes pero con una forma de
presentación y síntomas similares, lo que confunde muchas veces al no
experto. El diagnóstico diferencial entre ambas y el descartar otras
posibles causas de dolor y fatiga, es fundamental para un correcto
enfoque diagnóstico, pronóstico y terapéutico.
Es
de especial relevancia el diagnostico preciso entre el concepto de
"Fatiga Crónica", que es un síntoma que puede acompañar a muchas
enfermedades de todo tipo (incluidas las psiquiátricas) y el Síndrome
de Fatiga Crónica Postviral (SFC) o Encefalomielitis Miálgica , que es una entidad que comparte código diagnóstico por sus similitudes en la definición clínica.
Es muy frecuente la confusíon entre Síndrome de
Fatiga Crónica y Trastorno Depresivo Mayor, cuando el diagnóstico de
SFC no puede establecerse ante un Trastorno Depresivo Mayor
correctamente diagnosticado, pues es una enfermedad excluyente para el
mismo. El proceso de diagnóstico diferencial entre amabas es sencillo y
está bien documentado (enlace externo a la cita ).
En 1988, Holmes
y colaboradores respondieron a un propuesta del CDC con una forma de
clasificación provisional de la "fatiga o astenia crónica" que no
distinguía el SFC de otros tipos de cansancio indeterminado , por
eso, en 1990 una nueva comisión, también promovida promovida por el CDC
aprobó los actuales criterios de definición de caso (Fukuda
K, Straus SE, Hickie I, Sharpe MC, Dobbins JG, Komaroff A, and the
International CFS Study Group. The chronic fatigue syndrome: a
comprehensive approach to its definition and study.Annals of Internal
Medicine, Vol. 121:pages 953-959, 1994 ) que son los
internacionalmente aceptados. Los criterios de Holmes no deben ser
utilizados para el diagnóstico de Síndrome de Fatiga Crónica como lo
conocemos actualmente, pues no contemplan como requisito la evaluación
del impacto cognitivo que hoy consideramos esencial. Posteriormente
(2003) se publicó una nueva propuesta de Criterios Diagnósticos,
conocidos como "canadienses" que se han mostrado más eficaces para
dieferencias casos de verdadero SFC/EM de otras causas de fatigabilidad
anormal.
El Síndrome de Fatiga Crónica Postviral (SFC)
(que es diferente del síntoma "Fatiga Crónica" o de otras causas de
"fatiga anormal") es una enfermedad reconocida por todas las
organizaciones médicas internacionales y por la OMS. Está clasificada
con el código G93.3 de la Codificación Internacional de Enfermedades
(CIE-10 en su última revisión) y anteriormente, en la CIE-9 MC
(paradojicamente muy utilizada en España todavía) se clasificaba como
780.71 dentro de un apartado para "síntomas y signos inclasificables". Resulta interesante conocer la historia de su evolución en la clasificación internacional ICD Historia clasificación SFC Postviral (pdf en inglés).
Cuando el paciente no cumple características
postvirales o de Encefalomielitis Miálgica (por ejemplo por ausencia de
impacto cognitivo), debería ser clasificado como "Fatiga Crónica" con
el código R53.82 del CIE-10. Otra posible justificación de "fatiga
anormal no SFC" es la Neurastenia, que se clasifica como F48.0 en el
CIE-10.
Una de las características más específicas del
Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) es el impacto cognitivo que sufren los
enfermos y que, por definición debe afectarle en más de un 50% de lo
que sería su rendimiento habitual, situación que marca la principal
diferencia con la Fibromialgia (enlace externo a la cita ) junto con la
intensa fatigabilidad post-esfuerzo y la presencia de signos
inespecíficos. Existen diversas medidas validadas para cuantificar este
impacto cognitivo, entre las que recomendamos el CogHealth (*), un test
básico que puede realizarse a través de este enlace externo . Si su
médico del IFR lo estima oportuno, podrá realizar este test en nuestras
instalaciones durante su visita, cosa que no siempre es procedente por
el impacto oscilante de la enfermedad. Si este test básico resulta
positivo, nuestros neuropsicólogos pueden recomendarle la realización
de pruebas más sofisticadas.
(*) CogHealt® es un test (en varios idiomas,
incluyendo el castellano) diseñado por la compañía australiana
CogState®, utilizado para valorar deterioros cognitivos en Alzheimer,
Esclerosis Múltiple y otras muchas enfermedades que afectan el Sistema
Nervioso Central. La realización del test es gratuita, pero la
corrección e informe del test es mediante pago a la citada compañía y
puede realizarse a través de Internet. IFR no mantiene ningún interés
comercial con esta empresa.
La prevalencia del SFC/EM es muy homogénea en
todos los países donde se ha analizado, siempre y cuando se hayan
utilizado los mismos criterios diagnósticos para su definición y se
hallan aplicado escrupulosamente los criterios de exclusión.
Actualmente se acepta una prevalencia entre el 0,2 y el 0,5 % de la
población general, que es una cifra relativamente baja comparada con la
inmensa cantidad de personas que afirman sufrir Síndrome de Fatiga
Crónica o que incluso están diagnosticados.
Esta distribución tan homogéna no establece
diferencias entre hábitos de vida, dieta, clima, etc. , por lo que
parece que la influencia de estos factores en el desarrollo de la
enfermedad no deben tener una gran influencia.
Aproximadamente entre un 20 y un 25 % de enfermos
con Síndrome de Fatiga Crónica presentarán una forma muy severa de la
enfermedad o evolucionan hacia ella desde formas más moderadas. Este
grupo, tiene características diferenciales que son abordadas desde
nuestra página "25 % SFC ".
Se puede obtener buena información sobre
evidencia en Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) accediendo a la página
del CDC sobre ésta enfermedad -enlace externo -.
O bien a través de esta otra -enlace externo -,
que incluye un listado de especialistas, asociaciones y otras
informaciones de interés.
¿Qué es el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC)?
El Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) (Síndrome de
Fatiga Crónica (SFC)) es una afección compleja y debilitante
caracterizada por una fatiga intensa, física y mental, que no remite,
de forma significativa, tras el reposo y que puede empeorar con
actividad física o mental. La aparición de la enfermedad obliga a
reducir sustancialmente la actividad y esta reducción de actividad se
produce en todas las Actividades de la Vida Diaria (AVD).
Además de estas características básicas, algunos
pacientes de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) padecen diversos síntomas
inespecíficos, como debilidad muy especial en las piernas, dolores
musculares y articulares, deterioro de la memoria o la concentración,
intolerancia a los olores, insomnio y una muy lenta recuperación, de
forma que la fatiga persiste más de veinticuatro horas después de un
esfuerzo.
Casi siempre la enfermedad es crónica (curaciones inferiores al 5-10%) y de un gran impacto en la vida del enfermo(SFC impacto en la vida del enfermo, pdf 71kb.). De hecho, la mejor medida del impacto de la enfermedad es evaluar las actividades previas y posteriores a la instauración de la enfermedad, tanto en la esfera física, como en la intelectual, aunque disponemos de escalas validadadas de Clasificación de la Severidad e Impacto de la Fatigabilidad Anormal en un paciente concreto, como por ejemplo la Escala del IFR de Fatigabilidad Anormal, (pdf en castellano 43 Kb./Escala IFR de Fatigabilidad Anormal (català), pdf en català 43 Kb.).
Todavía se desconoce la causa del Síndrome de
Fatiga Crónica (SFC) y no disponemos de pruebas específicas de
diagnóstico, pero la mayor parte de grupos de estudiosos creen que las
infecciones (sobre todo las producidas por determinados virus), la
respuesta autoinmune y los agentes tóxicos, como por ejemplo los
pesticidas , pueden desencadenar la enfermedad.
Las más modernas hipótesis etiopatogénicas
apuntan a una coexistencia de: Factores Predisponentes (personalidad,
inactividad física en la infancia, inactividad tras mononucleosis,
genética...), Factores Desencadenantes (severo estrés físico o
psíquico, infecciones...), Factores de Perpetuación y Factores
Pronósticos.
Durante algún tiempo se pensó que el Virus de
Epstein Barr (EBV) era el causante del SFC, pero posteriormente se ha
visto que no tiene mayor participación que otras posibilidades, aunque
el demorar la vuelta a la normalidad y a la actividad física tras una
Mononucleosis, parece ser que favorece el desarrollo del SFC.
Actualmente, como hemos comentado implícitamente,
se intenta subdividir el SFC en al menos dos grandes grupos: el primero
y que se instaura casi siempre de forma brusca, que se produce en
respuesta a una infección, casi siempre viral, y el segundo que se
instaura de forma más gradual y se considera autoinmune.
Puesto que numerosas afecciones presentan fatiga
incapacitante, antes de diagnosticarla debe ejercerse mucha cautela
para no descartar otras dolencias conocidas que con frecuencia cuentan
con tratamiento (como por ejemplo algunas enfermedades infecciosas como
la Enfermedad de Lyme o Borreliosis). Es por ello que, en el Síndrome
de Fatiga Crónica (SFC), el diagnóstico diferencial juega un papel
crucial que no debería ser asumido por la asistencia primaria.
En este tipo de enfermedades, la búsqueda de una
segunda opinión puede ser una decisión acertada. Lamentablemente esta
"segunda opinión" no se podrá obtener con facilidad en centros no
específicos, razón por la cual recomendamos acudir a unidades
especialmente dedicadas que figuran en el listado del Instituto de
Salud Carlos III , sin perjuicio de que puedan existir otras unidades de
igual capacidad o profesionales a título individual de los que no
disponemos de información.
Definición de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC)
Se ha debatido mucho sobre la mejor descripción
del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Con el fin de adoptar una
solución, un comité de expertos (Fukuda y CDC) esbozaron en 1994 una
definición (criterios diagnósticos) que sirviera tanto a investigadores
como a quienes han de emitir diagnósticos. En esencia, debe cumplirse
lo siguiente:
- Padecer una fatiga crónica física y mental grave
no previamente existente (impacto superior al 50 % de la actividad y
capacidad habitual, incluyendo la actividad laboral, educacional,
social y personal) durante seis o más meses que, según un diagnóstico
clínico, que no pueda ser atribuída a ninguna enfermedad conocida
- Tener en la actualidad cuatro o más de los
siguientes síntomas: deterioro sustancial de la memoria o la
concentración a corto plazo, faringitis o amigdalitis, nódulos
linfáticos sensibles, mialgias, artralgias múltiples sin hinchazón o
eritema, cefaleas de una clase e intensidad no sufrida anteriormente,
alteración del sueño y malestar que persiste más de veinticuatro horas
después de un esfuerzo. Estos síntomas tienen que haberse presentado,
persistente o recurrentemente, durante un mínimo de seis meses
consecutivos y no haber precedido a la fatiga.
Son Criterios de Exclusión: Una condición médica
que pueda justificar la fatiga, trastorno depresivo mayor o trastorno
bipolar, esquizofrenia, demencia, anorexia nerviosa, bulimia,
alcoholismo o abuso de sustancias, obesidad grave (> 45% IMC).
Puede ampliar esta información en éste enlace externo a Co-cure .
Nueva Propuesta de Criterios
Como decíamos antes, en 2003, un Grupo de
Expertos internacional, convocado por el Departamento de Salud del
Canadá (Health Canada) publicó unos nuevos Criterios de Definición de
Caso de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Actualmente debería
acalararse siempre si el paciente cumple los criterios CDC de 1994 y/o
los criterios canadienses de 2003 en su diagnóstico. Los criterios son
los siguientes:
Una persona con Síndrome de Fatiga Crónica (SFC)
y/o Encefalomielitis Miálgica (Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) / EM)
deberá reunir los siguientes criterios para el diagnóstico y no tener
ningún criterio de exclusión:
1 - Cansancio o agotamiento extremo
2 - Malestar y/o cansancio post esfuerzo
3 - Trastornos del sueño
4 - Dolores musculares y/o articulares
5 - Presentar dos o más manifestaciones neurocognitivas
6 - Uno o más síntomas de dos de las categorías de manifestaciones neurovegetativas, inmunológicas y neuroendocrinas
- Cumplir con el ítem 7 (duración en el tiempo).
Desarrollo de ítems:
1. Cansancio o agotamiento extremo: El paciente
deberá presentar un grado significativo de cansancio físico y mental
inexplicable, de un nuevo comienzo, persistente y recurrente, que
reduzca substancialmente el nivel de su actividad habitual.
2. Malestar o cansancio post esfuerzo: Hay una
inapropiada pérdida de la resistencia física y mental, una rápida
fatigabilidad muscular y cognitiva, malestar y/o cansancio
postesfuerzo; dolor; tendencia a que empeoren otros síntomas asociados
dentro del grupo de síntomas que presenta el paciente. El periodo de
recuperación es patológicamente lento, pudiendo llevar 24 hs. o más.
3. Trastornos en el sueño: Se presenta bajo la
forma de un sueño poco reparador o de trastornos en el ritmo y en la
cantidad de sueño, como un sueño invertido o sueño diurno caótico.
4. Mialgias: Hay un significativo grado de
mialgias. El dolor puede experimentarse en los músculos y/o en las
articulaciones, y es a menudo de naturaleza extendida y migratoria. El
dolor de cabeza es de un nuevo tipo, patrón y severidad.
5. Dos o más de los siguientes trastornos
neurocognitivos deberán estar presentes: Confusión, desorientación,
falta de concentración y de atención, fallas en la memoria de corto
plazo, dificultades en el procesamiento de la información, en la
recuperación y clasificación de palabras (no encontrar las palabras y/o
nombrar los objetos); trastornos sensoriales y perceptivos, tales como:
inestabilidad, desorientación espacial e inhabilidad para focalizar la
atención. Ataxias. Debilidad muscular. Puede haber fenómenos de
sobrecarga como por ejemplo: fotofobia, hipersensibilidad a los ruidos.
Situaciones de sobrecarga emocional pueden conducir a períodos de
ansiedad o episodios de quiebre emocional cargados de angustia.
6. Por lo menos un síntoma de las siguientes categorías:
a) Manifestaciones Neurovegetativas:
Intolerancia ortostática, trastornos en el intestino con o sin Colon
Irritable, frecuencia urinaria aumentada con o sin disfunciones en la
vejiga, palpitaciones con o sin arritmias cardiacas, inestabilidad
vasomotora y trastornos respiratorios.
b) Manifestaciones Inmunológicas:
Inflamación de ganglios, dolor y/o ardor de garganta, recurrentes
estados gripales, malestar general, aparición de nuevas alergias o
cambios en las alergias preexistentes, hipersensibilidad a los
medicamentos y/o a los químicos.
c) Manifestaciones Neuroendocrinas: Pérdida de
la estabilidad termoestática, intolerancia al frío y/o al calor, falta
o excesivo apetito, hipoglucemia, pérdida de la adaptabilidad y de la
tolerancia al estrés, empeoramiento de los síntomas con el estrés, y
labilidad emocional.
7. La enfermedad persiste por lo menos 6 meses:
Normalmente presenta un comienzo agudo, pero también puede comenzar en
forma gradual. Un diagnóstico preliminar se puede realizar en forma
temprana. Tres meses es apropiado para niños.
EXCLUSIONES
Se excluye cualquier proceso de enfermedad activo
que explique la mayoría de los síntomas de cansancio, trastornos en el
sueño, dolor y disfunciones cognitivas:
- Enfermedad de Addison
- Síndrome de Cushing
- Hipotiroidismo
- Hipertiroidismo
- Deficiencia de hierro y otras formas tratables de anemia
- Diabetes
- Cáncer
También hay que excluir:
- Trastornos del sueño tratables como la Apnea del Sueño (SAOS).
- Trastornos infecciosos o inmunológicos establecidos como el SIDA, las Hepatitis. Tuberculosis, Lyme...
- Desórdenes neurológicos como la Esclerosis Múltiple, Parkinson, Miastenia Gravis.
- Trastornos reumatológicos como la Artritis Rematoide, Lupus, Polimiositis y Polimialgia Reumática.
- Trastornos psiquiátricos primarios.
- Abuso de sustancias y yatrogenia.
ENFERMEDADES COMÓRBIDAS
- Fibromialgia
- Síndrome del Dolor Miofascial
- Síndrome de la Articulación Temporomandibular
- Síndrome del Intestino Irritable
- Cistitis Intersticial
- Síndrome de la Vejiga Irritable
- Fenómeno de Raynaud
- Prolapso de la Válvula Mitral
- Depresión
- Alergias
- Sensibilidad Química Múltiple
- Tiroiditis de Hashimoto
- Síndrome Seco
Patologías similares
Se han señalado una serie de enfermedades que
cuentan con una cuadro sintomático similar al Síndrome de Fatiga
Crónica (SFC), entre las que figuran el síndrome de fibromialgia , la
encefalomielitis miálgica (que aunque se encuentra ubicada en el mismo
epígrafe de enfermedad actualmente tiene algunas características
diferenciales), la neurastenia, la sensibilidades químicas múltiples
(actualmente conocida de forma poco apropiada en nuestra opinión, como
Sensibilidad Ambiental Idiopática ) y la mononucleosis crónica. Aunque
en tales afecciones la fatiga tal vez no sea el síntoma principal, sí
se presenta en todos los casos y se acompaña de alteraciones de los
sistemas neurológicos, inmunológicos y endocrinos.
Otras patologías con síntomas similares
En el caso del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), existen enfermedades y condiciones que resultan incompatibles con el diagnóstico (son lo que se conoce como "criterios de exclusión", por ejemplo el Episodio Depresivo Mayor (Criterios depresión mayor pdf) , el Trastorno de Estrés Postraumático (TEP/PTSD)(Criterios trastorno de Estrés Postraumático pdf) o la obesidad morbida (IMC >35-45 %)( Clasificación Obesidad IFR pdf), entre otras.
Además, existen otras enfermedades que a menudo
tienen tratamiento y que pueden provocar fatiga. El diagnóstico de
alguna de tales afecciones descartaría el Síndrome de Fatiga Crónica
(SFC), a menos que se hayan tratado suficientemente y ya no sean la
fuente de la fatiga o de otros síntomas. Entre ellas se encuentran el
hipotiroidismo, la apnea del sueño y narcolepsia, los trastornos
depresivos graves, la mononucleosis crónica, los trastornos bipolares,
la esquizofrenia, los trastornos del apetito, el cáncer, las
enfermedades autoinmunes, los trastornos hormonales , las infecciones
subagudas, la obesidad, el abuso de alcohol y sustancias adictivas, y
las reacciones a medicamentos.
Es también muy importante tener en cuenta que en
el proceso de diagnóstico diferencial del Síndrome de Fatiga Crónica
deben descartarse la hipocondría (Criterios Hipocondría pdf), el trastorno de conversión (Criterios Trastorno Conversión pdf), la
somatización (Criterios Trastorno de Somatización pdf) y el trastorno somatomorfo ( pdf).
Otros síntomas comunes
Además de los ocho síntomas principales que
constituyen la definición del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), algunos
pacientes han experimentado otros síntomas, que se presentan con
frecuencia entre el 20% y el 50% de los casos. Tales manifestaciones
abarcan dolor abdominal, intolerancia al alcohol, flatulencia, dolor
pectoral, tos crónica, diarrea, mareo, sequedad en los ojos y boca,
dolor de oído, arritmias cardíacas, dolor en la mandíbula, rigidez
matinal, náuseas, sudor nocturno, trastornos psicológicos (depresión,
irritabilidad, ansiedad, ataques de pánico), ahogo, sensibilidad
dérmica, sensación de hormigueo y pérdida de peso.
Es importante saber que el aspecto externo del
enfermo no tiene porqué variar y de hecho la afirmación "...pues tienes
buena cara", es realmente ofensiva para el paciente porque encierra una
cierta dosis de duda. Ante este planteamiento una buena respuesta es
que el SFC no es una enfermedad de la cara, sino de los órganos
internos del cuerpo.
Estudio demográfico
Diversos estudios han contribuido a determinar el
alcance y la frecuencia del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Aunque
ninguno ha de considerarse definitivo, pues cada uno tiene puntos
fuertes y débiles, los estudios epidemiológicos han ayudado a
comprender mejor cuál es la extensión de la enfermedad, qué grupo es el
más proclive a contraerla, si es contagiosa y cuál es la evolución
típica en los pacientes.
a. La extensión del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC)
De 1989 a 1993, el Centro para el Control y
Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), de los
Estados Unidos, emprendió uno de los primeros estudios con el fin de
determinar la extensión de la enfermedad. Se pidió a facultativos de
cuatro ciudades de Estados Unidos que enviaran posibles pacientes para
una evaluación clínica. El estudio reveló que de 4 a 8,7 de cada
100.000 estadounidenses de 18 años o mayores que reciben atención
médica padecen Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) y reciben atención
médica. Sin embargo, esta valoración inicial resultó ser un cálculo
demasiado bajo que no reflejaba la realidad de la población
norteamericana, pues no se seleccionaron al azar los lugares donde se
tomaron las muestras de población. Un estudio reciente llevado a cabo
en la región de Seattle reveló que de 75 a 265 de cada 100.000 personas
sufren la enfermedad. Este resultado es similar al obtenido en San
Francisco: 200 de cada 100.000 personas (con una cuadro clínico similar
al Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), pero sin diagnóstico clínico). En
general se calcula que en Estados Unidos, medio millón de personas
presentan una cuadro sintomático similar al Síndrome de Fatiga Crónica
(SFC).
En España se admite que sufre la enfermedad entre
un 0,2 y un 0,5% de la población general, que es la proporción que se
registra de forma homogénea en el resto del mundo en que se han
realizados estudios.
b. ¿Quién contrae el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC)?
Esta pregunta no tiene una respuesta específica.
El estudio realizado en cuatro ciudades mostró que el 98% de los
pacientes eran de raza blanca, el 85% eran mujeres y la media de edad
se situaba sobre los 30 años. Más del 80% había recibido una formación
avanzada y la tercera parte procedía de familias con ingresos elevados.
No obstante, estos datos solo contemplan a pacientes que reciben
atención médica. En la actualidad, las pruebas indican que el Síndrome
de Fatiga Crónica (SFC) afecta a todos los grupos raciales y étnicos, y
a ambos sexos. El estudio de Seattle reveló que el 59% de los los
pacientes eran mujeres y el 83% eran de raza blanca. Este último dato
no es representativo ya que más del 90% de los que participaron en el
estudio eran de raza blanca. El estudio de San Francisco reveló que los
síntomas se daban con mayor frecuencia en mujeres, jóvenes con ingresos
anuales inferiores a los 40.000 dólares y personas de raza negra, y con
menor frecuencia en individuos de raza blanca y asiática.
Aunque los adolescentes pueden padecer la
afección, se han publicado pocos informes al respecto. Un reciente
estudio del CDC observó que la incidencia del Síndrome de Fatiga
Crónica (SFC) en adolescentes de entre 12 y 18 años de edad es
sustancialmente menor que en los adultos, y no halló pruebas de que
afectara a menores de 12 años. Algunos investigadores han afirmado
haber observado un conjunto de síntomas similar al Síndrome de Fatiga
Crónica (SFC) en pacientes menores de 12 años, si bien no corresponde
totalmente con lo observado en adultos y adolescentes. Aunque los
efectos de la enfermedad en adolescentes y adultos presentan numerosas
similitudes, es sumamente importante que los problemas inherentes a los
adolescentes (por ejemplo, la interrelación familiar, social y de
salud, la educación y la relación con los compañeros) se consideren
parte de la atención médica. Es igualmente importante mantener
informados a los pacientes, a los padres y a las autoridades escolares.
En la actualidad, el CDC y los Institutos Nacionales de la Salud (NIH,
por sus siglas en inglés) están efectuando estudios en niños y
adolescentes.
Hoy en dia existen grupos especializados en
descubrir las mutaciones genéticas que pueden hacer que la persona se
vuelva "vulnerable" a sufrir un Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) frente
a determinados estímulos (infecciones virales, pesticidas, insecticidas
en dosis bajas, etc.).
c. ¿Es contagioso?
No existen pruebas que demuestren que el Síndrome
de Fatiga Crónica (SFC) sea contagioso. Las enfermedades contagiosas
(brotes o epidemias) suelen darse en grupos bien definidos. Ciertos
estudios iniciales que se llevaron a cabo sobre dolencias relacionadas
con la fatiga, como los de Incline Village (Nevada) y Punta Gorda
(Florida), se han presentado como argumento de que el Síndrome de
Fatiga Crónica (SFC) es contagioso. Sin embargo, estos informes no
documentaron con rigor la incidencia en la transmisión humana. Por si
fuera poco, tales estudios no incluyeron a pacientes que hubieran
recibido un diagnóstico que correspondiera al criterio del Síndrome de
Fatiga Crónica (SFC). Por lo tanto, tales grupos no pueden tomarse como
prueba de brotes de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). El CDC ha
colaborado con las autoridades sanitarias estatales con el fin de
investigar posibles brotes de enfermedades relacionadas con la fatiga,
pero hasta la fecha no se ha verificado ningún grupo que presente
Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).
En toda enfermedad contagiosa existe un origen
infeccioso. Los estudios exhaustivos de casos y testigos que se han
efectuado en pacientes que contaban con un diagnóstico riguroso de
Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) no han ofrecido ninguna relación entre
la enfermedad y un gran número de agentes causantes de enfermedades en
el ser humano (véase la sección "Posibles causas"). Además, tales
estudios no vincularon con el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) ninguna
de las características de comportamiento tradicionalmente relacionadas
con las enfermedades contagiosas, como toma de drogas vía intravenosa,
exposición a animales, actividad laboral, historial de viajes, o
actividad sexual. Por consiguiente, parece improbable que la enfermedad
sea contagiosa. Sin embargo, la falta de pruebas de que afecta a grupos
concretos, la ausencia de relación entre el Síndrome de Fatiga Crónica
(SFC) y determinados rasgos de comportamiento y el no haber detectado
una mayor incidencia de infección en los los pacientes no descarta la
posibilidad de que haya ciertos agentes implicados en el desarrollo de
esta enfermedad. Por ejemplo, aún siguen sin responder importantes
preguntas sobre la reactivación de virus latentes (como el Herpesvirus
humano de tipo 6) y la función que desempeñan los agentes infecciosos
en algunos casos.
En todo caso y como medida de precaución, la Cruz
Roja Americana y los informes más actuales de expertos, recomiendan a
estos pacientes no ser donantes de sangre ni de órganos por una norma
básica de cautela al ser de causa desconocida y saber que, al tener
muchos enfermos un componente importante de bajo volumen plasmático, la
donación de sangre les puede, potencialmente, empeorar el cuadro.
d. Evolución clínica
Es fundamental comprender la evolución clínica
del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) a fin de facilitar la comunicación
entre médico y paciente, evaluar posibles tratamientos nuevos y abordar
asuntos como las aseguradoras y la discapacidad.
La evolución clínica de la enfermedad varía
considerablemente. Se desconoce el porcentaje real de pacientes
recuperados, pero se piensa que es inferior al 5-10%, incluso sigue
siendo tema de debate lo que se entiende por recuperación. Hay
pacientes que se recuperan hasta el punto de reanudar su actividad
laboral, pero siguen experimentando diversos síntomas (periódicos o
no). Algunos con el tiempo se recuperan completamente (muy pocos) y
otros empeoran, aunque lo más frecuente es que el paciente mantenga
durante años un grado estable de afectación que oscila mínimamente con
periodos de exacerbación y remisión parcial.
La enfermedad suele seguir una evolución cíclica
(curso oscilante), se alternan períodos de relativo bienestar con los
de enfermedad, pero manteniendo siempre un fondo de afectación
importante que debe cuantificarse en más del 50% del rendimiento
habitual, tanto físico como intelectual. Normalmente los pacientes no
van empeorando, sino que mantienen en un grado de afectación estable
con exacerbaciones y remisiones temporales. En sólo un 25% de los casos
la enfermedad es claramente progresiva hacia un empeoramiento.
El CDC continúa el seguimiento que inició a los
pacientes que forman parte del estudio en cuatro ciudades
estadounidenses. La recuperación (<5-10%) la define el propio
paciente y tal vez no signifique una desaparición completa de los
síntomas.
e. SFC y embarazo.
En general, el embarazo es bien tolerado por las
enfermas con SFC. Aunque existen criterios discrepantes, nuestra
experiencia clínica es que la mayoría mejora con el embarazo,
probablemente debido a un componente hormonal y al aumento del volumen
plasmástico.
Según el grado de afectación, es conveniente enfocar el parto y la lactania de una forma específica y adaptada a cada caso.
Tras el parto, casi un 50% de enfermas mantienen
durante uno o dos años una discreta mejoría para retornar,
posteriormente, a su nivel de afectación habitual.
La relación genética del SFC no hace, por el
momento, recomendable ningun tipo de consejo genético ni
contraindicación al embarazo.
Posibles causas
Pese a la intensa investigación, todavía se
desconoce la causa del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Aunque no se
descarta una única causa, existe la posibilidad que el Síndrome de
Fatiga Crónica (SFC) constituya el punto final común de un cúmulo de
factores desencadenantes. Por ello, no debería suponerse que alguna de
las posibles causas que se detallan a continuación ha sido descartada
oficialmente o que se excluyen entre sí. Entre lo que se ha propuesto
como detonante del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) figura el estrés
(sin que exista en absoluto base mínimamente sólida al respecto), los
tóxicos químicos, la infección vírica y patologías de modelo autoinmune.
Algunos investigadores han propuesto que el SFC
podía ser la expresión de una "fobia al ejercicio". Los trabajos más
recientes no avalan en absoluto esta hipótesis (enlace externo a la
cita) .
Otros han desarrollado también hipótesis al
respecto de que la falta de entrenamiento físico podía ser un factor
importante en la perpetuación de la enfermedad. Una vez más la
evidencia científica rechaza esta hipótesis (enlace externo a la cita ).
La investigación en Síndrome de Fatiga Crónica
(SFC) se dirige, muy especialmente, a la localización de los genes
implicados en la enfermedad, puede Vd. encontrar detallada información
al respecto en: http://harvester.embl.de/harvester/Q9UI/Q9UI17.htm y en
nuestra propia página de investigación . También se dirige a la búsqueda
de marcadores biológicos de la enfermedad, a la definición de subgrupos
y a la estratificación de la severidad de la fatiga mediante pruebas
objetivas.
Nuestro equipo está trabajando para definir marcadores biológicos indicadores de la potencial severidad en el contexto de la FM y del SFC, como por ejemplo el trabajo sobre genotipos del gen COMT de nuestro equipo de investigación que puede descargar desde este enlace interno Genotipos del gen COMT y severidad FM (pdf en castellano 153 Kb.) y que nos ha permitido descubrir un perfil genético diferenciado entre Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica que afecta a las formas más severas de ambas enfermedades (Genotipos del gen COMT y FM (abstract) -pdf en castellano 69 Kb.-). Esta investigación ha sentado la base para un estudio más amplio que concluirá con el desarrollo de un Biochip para la orientación pronóstica de las formas más severas de estas enfermedades (enlace externo).
El pasado mes de mayo de 2006, el CDC ha presentado los resultados de diversos estudios genéticos en SFC que son consistentes con algunos de nuestros hallazgos (Jornada 12 Mayo. FM y SFC, pdf)
a. Agentes infecciosos
En un principio, debido a su parecido con la
mononucleosis crónica, se pensó que el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC)
era consecuencia de una infección vírica, en particular, del virus de
Epstein-Barr (VEB). Ahora parece evidente que el Síndrome de Fatiga
Crónica (SFC) no puede deberse exclusivamente ni al EBV ni a un único
agente infeccioso conocido. No se ha establecido ninguna relación clara
entre el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) y las infecciones provocadas
por algún agente patógeno humano conocido. El estudio de cuatro
ciudades del CDC tampoco halló relación alguna entre el Síndrome de
Fatiga Crónica (SFC) y las infecciones causadas por una amplia gama de
agentes patógenos humanos, como el EBV, los retrovirus humanos, el
herpes virus humano del tipo 6, los enterovirus, la rubéola, la Candida
albicans, y más recientemente, los bornavirus y la micoplasma.
El resultado de los estudios parece indicar que
no existe una relación causal entre los agentes patógenos humanos
conocidos y el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Sin embargo, todavía
no se descarta la posibilidad de que el Síndrome de Fatiga Crónica
(SFC) sea el punto final común de una serie de múltiples causas. En ese
caso, tal vez algunos virus u otros agentes infecciosos sí desempeñen
una función contributoria en ciertos casos de Síndrome de Fatiga
Crónica (SFC).
b. Agentes tóxicos (pesticidas, insecticidas, productos químicos)
Acceda a nuestra página de Inmunotoxicología .
c. Inmunología
Hay quienes han apuntado como causa de la
enfermedad a una disfunción inmunológica, como una producción
inadecuada de citoquinas (por ejemplo, la interleuquina 1) o una
alteración en ciertas funciones inmunológicas. Ahora mismo lo que está
claro es que los trastornos inmunológicos en los pacientes no alcanzan
la difusión que tradicionalmente se había atribuido a la enfermedad. Es
cierto que algunos investigadores han hallado en numerosos pacientes
inmunocomplejos y anticuerpos contra antígenos endógenos, los cuales
constituyen un signo característico de enfermedad autoinmune. Sin
embargo, no se ha observado el concomitante daño en los tejidos típico
de estas patologías.
Algunos investigadores han descubierto que en los
los pacientes existen menos linfocitos citolíticos naturales (Natural
Killer) o un descenso en la actividad de estos en comparación con
grupos de referencia sanos. Asimismo, se han observado diferencias en
los marcadores de activación de linfocitos T; pero, de nuevo, no todos
los especialistas han observado estas diferencias consistentemente.
Parece interesante la hipótesis que afirma que una serie de detonantes,
como los tóxicos químicos o las infecciones víricas, tal vez den paso a
una manifestación crónica de citoquinas, y esta, al Síndrome de Fatiga
Crónica (SFC). Se sabe que la administración de citoquinas en dosis
terapéuticas provoca fatiga, pero jamás se ha identificado en los
pacientes un cuadro característico de secreción crónica de citoquinas.
Además, algunos investigadores han observado cierta mejoría en
pacientes que han manifestado de forma continua niveles elevados de
citoquinas circulantes. Si existe una relación causal entre las
citoquinas y el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), es probable que sea
compleja. Varios estudios también han revelado que es probable que los
pacientes tengan un historial de alergias mayor que los grupos de
referencia sanos. Las alergias podrían ser un factor de predisposición,
pero no puede ser el único, ya que no todos los pacientes padecen
alergia.
Se ha propuesto que la activación anormal de la
Ribonucleasa L (RNAsa L) o la aparición de alguna fracción específica
de esta, podría tener valor en el diagnóstico del SFC. Por el momento
esta posibilidad se encuentra en el terreno de las hipótesis y la
prueba debe ser considerada experimental y sin valor clínico.
d. Eje hipotálamo-hipofisario-suprarrenal (HPA, por sus siglas en inglés)
Numerosos estudios de laboratorio han indicado
que es posible que el sistema nervioso central contribuya de forma
decisiva. El estrés físico o emocional que, según los informes, es un
preludio común, activa el eje hipotálamo-hipofisario-suprarrenal, o eje
HPA (por sus siglas en inglés), lo que provoca un aumento en la
producción de cortisol y otras hormonas. El cortisol y la
corticotropina (CRH, por sus siglas en inglés), que también se produce
a raíz de la activación del eje HPA, influyen en el sistema
inmunitario, así como en una gran cantidad de sistemas corporales. Se
piensa que dicha activación continuada acaba produciendo un efecto
inverso que contribuye al desarrollo del Síndrome de Fatiga Crónica
(SFC).
También puede que afecten varios aspectos del
comportamiento. Estudios recientes indican que los pacientes suelen
producir niveles inferiores de cortisol en comparación con los grupos
de referencia sanos. El cortisol reprime la inflamación y la activación
inmunológica, pero niveles reducidos pueden relajar la restricción de
los procesos inflamatorios y provocar la activación inmunológica. Sin
embargo, al igual que los datos inmunológicos, los niveles alterados de
cortisol observados en los pacientes están dentro de los parámetros
aceptados como normales, y tan solo se observan diferencias al comparar
los promedios entre los enfermos con los de los grupos de referencia.
Por consiguiente, los niveles de cortisol no pueden considerarse un
elemento de diagnóstico en los pacientes.
e. Hipotensión Mediada Neuralmente (HMN)
El doctor Rowe y sus colaboradores efectuaron
estudios a fin de determinar si las alteraciones de la regulación
autónoma del pulso y la tensión arterial eran comunes en los enfermos
con Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).
Los investigadores se alertaron con esta
posibilidad cuando observaron una coincidencia parcial entre los
pacientes y los que tenían HMN. La HMN puede inducirse mediante una
Prueba de Mesa Basculante (disponible en el Instituto Ferran de
Reumatología) en la que se coloca al paciente en una tabla en posición
horizontal y entonces, se bascula a setenta grados, dejando al paciente
en posición casi vertical (cabeza arriba) durante cuarenta y cinco
minutos durante los que se observa su presión arterial, su frecuencia
cardíaca y los síntomas que el paciente refiere. Bajo esa situación los
que padezcan HMN manifestarán un descenso de la tensión arterial,
además de otros síntomas característicos, como mareos, pérdida visual o
respuesta lenta a los estímulos verbales.
Muchos enfermos de Síndrome de Fatiga Crónica
(SFC) experimentan cefaleas, mareos o su fatiga se agrava cuando
permanecen de pie durante períodos prolongados (o incluso breves). Se
sabe que estas condiciones desencadenan HMN. En cierto estudio se
observó que el 96% de los adultos que tenían un diagnóstico de Síndrome
de Fatiga Crónica (SFC) desarrollaron hipotensión durante la prueba de
basculación, algo que solo le ocurrió al 29% del grupo de referencia.
La prueba de basculación también provocó síntomas característicos del
Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).
En la actualidad disponemos de fármacos eficaces
para controlar la HMN de algunos pacientes con Prueba de la Mesa
Basculante positiva.
Puede leer más sobre la Prueba de la Mesa
Basculante descargando Prueba de la mesa basculante(Tilt Table Test), Spence 2004
del investigador y afectado por la enfermedad, Prof. Vance Spence (pdf, en inglés 114 Kb).
f. Carencias alimenticias
No se ha publicado pruebas científicas de que el
Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) sea producto de una carencia
alimenticia. Numerosos pacientes tienen intolerancia a ciertas
sustancias que se hallan en los alimentos o en medicamentos de venta
sin receta, como el alcohol o el aspartamo, edulcorante artificial.
Aunque no se disponen de pruebas que demuestren las carencias
alimenticias de los pacientes, debemos mencionar que una dieta
equilibrada puede mejorar la salud en general y sería de esperar que
tuviera efectos positivos en las enfermedades crónicas.
Algunos pacientes desarrollan la llamada
Intolerancia Química Múltiple que les produce intolerancias ya no solo
a olores o a determinados tóxicos, sino incluso a medicamentos y
alimentos. Hay que vigilar que estos pacientes reciban, en cualquier
caso, una alimentación adecuada y sana.
g. Cambio de domicilio
Algunos pacientes con SFC relatan que se
encuentran mejor en climas más secos o más cálidos. En este sentido es
conveniente recordar que la distribución de la enfermedad en todo el
mundo es muy homogénea (0,5 %) y es difícil por tanto que el clima
influya de forma determinante. A veces se trata más de un cambio de los
hábitos de vida o un alejamiento del entorno, lo que condiciona esta
mejoría que no se acostumbra a mantener en el tiempo.
El paciente debe evaluar muy seriamente si todos
los inconvenientes de una mudanza en su estado, serán compensados o no
por una mejoría estable.
Diagnóstico
a. El diagnóstico del médico
En casos sencillos, el médico de asistencia
primaría debería poder orientar un diagnóstico de Síndrome de Fatiga
Crónica (SFC), si dispusiese de tiempo para ello y decidir su remisión
a una Unidad Especializada, pues el diagnóstico del SFC es actualmente
exclusivamente clínico, es decir, no existe prueba diagnóstica alguna
que pueda confirmar de forma indubitable la existencia de un SFC. Esto
hace que la experiencia en el diagnóstico adquiera un valor
trascendente.
Si durante seis o más meses, alguien lleva
padeciendo fatiga extrema, física y mental, que no remite a pesar de
descansar en cama y va acompañada de síntomas inespecíficos, como
síntomas gripales, faringoamigdalitis no exudativa, febrícula, dolor
generalizado o problemas importantes de memoria y concentración, el
médico deberá incluir en su proceso de diagnóstico diferencial el Síndrome de Fatiga Crónica (pdf Algoritmo diagnóstico del SFC,).
En primer lugar obtendrá la historia clínica
completa y le practicará un examen físico completo, que incluirá un
examen del estado mental (que normalmente incluirá una charla
prolongada en la consulta y unas baterías de tests psicológicos) y una
serie completa pero sencilla de análisis de sangre y orina que
permitirán diagnosticar otras posibles causas de fatiga anormal.
También puede ser necesario practicar algunas pruebas de imagen
(radiografía de tórax, resonancia craneal o ecografía absominal).
Si los análisis ofrecen una explicación
alternativa a la fatiga, se encargarán más análisis para confirmar esa
posibilidad. Si no se identifican las causas de los síntomas y se
cumplen las demás condiciones que conforman la definición del Síndrome
de Fatiga Crónica (SFC), el médico puede diagnosticar el Síndrome de
Fatiga Crónica (SFC), siempre teniendo en cuenta verificar que el
impacto de la enfermedad, tanto físico como intelectual supere el 50% y
buscando sustentar dicho impacto de forma objetiva. Si el paciente ha
sufrido fatiga durante seis meses o más, pero no se observan los
síntomas descritos en la definición del Síndrome de Fatiga Crónica
(SFC), puede diagnosticarse una Fatiga Crónica Idiopática o una Fatiga
Anormal que puede ser concomitante a otro proceso clínico detectado
durante el proceso de diagnóstico.
Puede Vd. descargar el Una introducción al Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) (pdf) para su médico de asistencia primario o el Algoritmo Diagnóstico.
b. Análisis para un diagnóstico habitual
Aunque la cantidad y el tipo de los análisis
varían de un médico a otro, pues no existe un protocolo universalmente
aceptado, los siguientes constituyen una serie de pruebas típicas que
servirá de patrón para excluir otras causas del Síndrome de Fatiga
Crónica (SFC): Hemograma completo, VSG, Proteína C Reactiva, Bioquímica
básica (perfil renal, hepático e iónico), Proteinograma, Creatincinasa,
TSH, Análisis básico de orina y cortisol en orina de 24 horas,
radiografía de torax y ECG.
Tal vez se requieran más pruebas a fin de
confirmar un diagnóstico de una patología diferente al Síndrome de
Fatiga Crónica (SFC). Por ejemplo, si se observa en un paciente un
nivel bajo de albúmina sérica y el análisis de urea plasmática ofrece
niveles superiores a los habituales, podría tratarse de una nefropatía,
por lo que el médico quizá decida repetir los análisis pertinentes e
incluso solicitar otros específicos para el diagnóstico. Si los
análisis iniciales y el examen físico parecen indicar una enfermedad
autoinmune, el médico puede encargar más análisis, como el de
anticuerpos antinucleares y así sucesivamente.
En pacientes con severa fatigabilidad verificada
y pruebas cognitivas normales, puede ser de interés la realización
(incluso ante la negatividad de pruebas de bioquímica muscular) de
biopsia muscular en busca de patología mitocondrial.
c. Pruebas psicológicas y neuropsicológicas
Si el interrogatorio no es concluyente tal vez
sea conveniente evaluar la incidencia de la fatiga en ciertas
capacidades cognitivas o de razonamiento (como la concentración, la
memoria y la organización). Tal valoración será obligada en particular
para los niños y los adolescentes, cuyos resultados académicos,
necesidades educativas especiales y niveles de asistencia escolar deben
estudiarse. La valoración de la personalidad y otros rasgos
psicológico-psiquiátricos permitirá determinar si existe alguna
patología adicional, incapacidad o trastorno afectivo que necesite
tratamiento, pero no influirá en el diagnóstico.
Esto requerirá unas baterías de test más
complejas y muy probablemente la visita con algún psicólogo experto en
Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Esta visita no debe entenderse como
la aceptación de que la patología tiene origen psicógeno, sino
precisamente lo contrario.
Es también muy importante tener en cuenta que en el proceso de diagnóstico diferencial del Síndrome de Fatiga Crónica deben descartarse la depresión mayor, hipocondría, el trastorno de conversión, la somatización y el trastorno somatomorfo. El descartar
que una patología psiquiátrica pueda ser la causa de la fatigabilidad
anormal y el complejo sintomático asociado es fundamental para poder
enfocar correctamente el problema del enfermo, razón por la que es muy
importante huir de los diagnósticos de complacencia. Una buena
herramienta de despistaje psiquiátrico es el CIDI (Composite
International Diagnostic Instrument) de la Organización Mundial de la
Salud, accesible desde éste enlace externo .
Desde la validación del Test CogHealth© como
instrumento válido en la determinación del impacto cognitivo del SFC,
la realización de esta prueba es muy interesante tanto en la evaluación
inicial del enfermo como en su seguimiento. Puede consultar más
información sobre la valoración neurocognitiva en el SFC en este enlace
interno .
d. Pruebas teóricas y experimentales
Varias pruebas, algunas de las cuales se
comercializan, no han resultado efectivas a la hora de diagnosticar el
Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), por lo que no deben realizarse a
menos que sean necesarias para descartar alguna patología (por ejemplo,
la resonancia magnética nuclear para descartar la esclerosis múltiple)
o si forman parte de un estudio científico. En ese caso, será necesario
que el paciente dé su consentimiento por escrito. Tampoco deben
encargarse sistemáticamente pruebas de diagnóstico de agentes
infecciosos, como el virus de Epstein-Barr, enterovirus, retrovirus,
herpesvirus humano del tipo 6, Candida albicans y Mycoplasma, pues no
contribuyen al diagnóstico del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).
(Serían una excepción las pruebas que descartaran el Síndrome de Fatiga
Crónica (SFC), como la de la mononucleosis.) Tampoco son de utilidad
las pruebas inmunológicas, como los análisis de perfil celular
(análisis de medición de la función o cantidad de los linfocitos
citolíticos naturales, análisis de citoquinas, como la interleuquina 1
y 6 o el interferón) o los análisis de marcador celular (por ejemplo,
el CD25 o el CD16). Otras pruebas que se consideran experimentales son
la prueba de basculación en ausencia de clínica sincopal (para la HMN)
y las técnicas de diagnóstico por la imagen, como la resonancia
magnética nuclear (MRI, por sus siglas en inglés), la tomografía por
emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés) o la tomografía
de emisión de fotón único (SPECT o SPET, por sus siglas en inglés).
Estratificación de la Severidad de la Fatiga
A pesar de que la afectación de las Actividades
de la Vida Diaria (AVD) es el medidor de mayor calidad para el
seguimiento y la definición del SFC, el avance en el estudio de la
enfermedad ha permitido determinar que existen medidas objetivas del
impacto de la fatigabilidad en un enfermo y momento dado.
Escalas como la Checklist Individual Strength
(CIS), Chalder Fatigue Scale o Krupp, permiten clasificar esencialmente
con interés investigador, los grados de fatiga que el paciente refiere
de forma subjetiva.
Nuestro equipo opta por realizar una Prueba de
Esfuerzo estándar, repetida a las 24 horas (para demostrar la fatiga
post-esfuerzo, que es persistente en el SFC) y practica el Test
CogHealth© y una valoración neurocognitiva , sin perjuicio de que, en
casos especiales, puedan requerirse otros instrumentos de medida. Puede
leer más sobre la conveniencia de estas pruebas en este texto del Dr.Ferran J.García (Evaluación de la fatiga en el SFC pdf). La Prueba de Esfuerzo estándar, repetida a las 24 horas, bajo protocolo de Bruce o de Balke (mejor este último) ofrece unos resultados que permiten determinar la capacidad máxima de esfuerzo, el agotamiento tras el mismo y su extrapolación al mundo laboral (Grados de afectación de la fatiga pdf).
Algunos grupos trabajan en el entorno de la
demostración de un alterado consumo de oxígeno durante las pruebas de
resistencia y esfuerzo en enfermos con Síndrome de Fatiga Crónica,
recomendando esta prueba a sus enfermos. Por el momento, las evidencias
científicas en ensayos clínicos controlados son contrarias a esta
relación (enlace externo a la cita ), no habiéndose encontrado
alteraciones en el consumo de oxígeno ni en los valores de lactato ante
el esfuerzo (enlace externo a la cita ), por lo que en nuestra opinión,
esta prueba carece de utilidad clínica y debe ser considerada
experimental e inespecífica.
Tratamiento
Dado que no se han identificado las causas del
Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), los tratamientos existentes se
centran en paliar los síntomas, no existiendo un tratamiento curativo.
Es importante que no se deje engañar por desaprensivos en este aspecto.
El tratamiento más importante consiste en
explicar al enfermo el alcance de su enfermedad, sus expectativas
reales y recomendarle que adapte su vida a sus posibilidades reales.
Intentar hacer más de lo que le permite el cuerpo conduce a un
empeoramiento objetivo.
El médico, junto con el paciente, elaborará un
programa adaptado a las necesidades individuales que ofrezca el máximo
beneficio y que está basado en los tratamientos que contiene esta
sección.
a. Tratamientos no farmacológicos
i. Actividad física. En general, los médicos
recomendamos a los pacientes que vigilen el ritmo que mantienen y que
eviten en lo posible el estrés emocional (no está claro que el estrés
pueda contribuir al desarrollo de la enfermedad, pero sí sabemos que,
una vez instaurada, el paciente tolera muy mal el estrés) y la tensión
física. Las actividades cotidianas regulares y razonables contribuyen a
evitar el fenómeno push-crash, caracterizado por sobreesfuerzos durante
los períodos de mejoría, seguidos de recaídas quizá debido a la
actividad excesiva. Es importante también el ejercicio moderado regular
para evitar que la condición física empeore, aunque debe estar
supervisado por un médico o un fisioterapeuta y ser de baja intensidad
(microgimnasia).
Le sugerimos que consulte nuestra página sobre
"Grupos de Ejercicio Gradual en Fibromialgia y Síndrome de Fatiga
Crónica Moderado " y consulte como acceder a ellos en FisioCIMA .
Aquí puede descargar nuestro documento titulado "Un programa realista de actividad
física para el enfermo con Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) /
Encefalomielitis Miálgica".
(Ejercicio SFC/EM pdf 70 Kb.)
 La colocación de un Actímetro (disponible en el
Institut Ferran de Reumatología) permite cuantificar el grado de
actividad del paciente y evaluarlo con el paso del tiempo.
Psicoterapia y terapia de apoyo. Cierta clase
de psicoterapia, como la psicoterapia cognitivo-conductual, ha ofrecido
resultados prometedores (existen ocho estudios al respecto, de los
cuales cinco son positivos y tres indiferentes) al ayudar al paciente a
combatir su enfermedad y al aliviar parte de la tensión que conlleva el
Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Además, todas las enfermedades
crónicas pueden afectar a los cuidadores y a los familiares. En tales
casos, la terapia de familia fomentará la comunicación y reducirá el
efecto adverso del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) en la familia. En
todo caso, existen respetables voces discrepantes al respecto.
b. Tratamientos farmacológicos
Los tratamientos farmacológicos van encaminados a
aliviar los síntomas específicos. Los pacientes se muestran
hipersensibles a los fármacos, en especial lo que afectan el sistema
nervioso central, por ello, la estrategia consiste en comenzar con
dosis muy bajas que se irán aumentando gradualmente según la necesidad.
Existen muchas opciones de tratamiento sintomático farmacológico.
Hay que huir muy especialmente de los llamados
"productos milagro", que ofrecen sin ser ni siquiera fármacos ni haber
sido sometidos a ninguna evaluación crítica científica, la "curación" o
una "gran mejoría". Si Vd. se ha sido afectada/o por este tipo de
venta, le recomendamos que lo denuncie ante el llamado Observatorio de
Productos Milagro de la Organización Farmacéutica Colegial (puede
hacerlo en cualquier oficina de farmacia) y en el foro Contra los
Productos Milagro en la dirección que indicamos a continuación:
http://es.groups.yahoo.com/group/productos_milagro/
|
¿Que entendemos por Productos Milagro? |
| Entendemos por “producto milagro” todo tipo de
productos, materiales, sustancias, energías o métodos que se anuncian o
presentan como útiles para el diagnóstico, prevención o tratamiento de
enfermedades o desarrollos fisiológicos, modificación del estado físico
y psicológico, restauración, corrección o modificación de funciones
orgánicas y que se presentan a los consumidores a través de la
publicidad ofreciendo una serie de ventajas que a priori no están
avaladas por pruebas científicas. |
Apoyo al paciente
a. Pautas para seleccionar un grupo de apoyo
Los pacientes tal vez hallen positivo reunirse
con otros que tengan su misma enfermedad, y esto es lo que a menudo se
consigue al incorporarse a un grupo de apoyo a enfermos de Síndrome de
Fatiga Crónica (SFC). Sin embargo, los grupos de apoyo no les convienen
a todas las personas. En algunos casos, estos agravan el estrés, en vez
de aliviarlo.
Es importante que solicite siempre en su
asociación de enfermos la relación de los miembros del Comité
Científico de la misma, pues son una garantía de calidad y enfoque
riguroso de la enfermedad. Le recomendamos que evite incorporarse a
asociaciones que no dispongan de Asesor o Comité Científico establecido
y diferenciado para Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica.
b. Analizar con cuidado la información sobre el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC)
Ya que la causa del Síndrome de Fatiga Crónica
(SFC) todavía no se ha identificado y su efecto en el organismo no se
comprende completamente, de forma periódica se distribuyen ampliamente
nuevas opiniones no contrastadas sobre remedios y causas. Tal vez se
basen en uno o más informes recientes aparecidos en publicaciones
científicas o quizá sean una ampliación de los comentarios coyunturales
que ofrecen médicos o científicos en algunas convenciones médicas. En
algunos casos, el origen no está muy claro. Incluso los trabajos de
calidad no están libres de limitaciones y errores. Además, toda obra
publicada debe verificarse y completarse antes de aplicarse con
garantías en situaciones clínicas.
En Internet, intente tomar como referencia solo páginas que incluyan sellos de calidad reconocidos como Web Médica Acreditada .
Con respecto a ciertas historias que circulan sobre el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC):
- no es cierto que los enfermos pierdan sus huellas dactilares.
- no existe prueba científica de deficiencias nutricionales.
- los embarazos no afectan estadísticamente, al curso natural de la enfermedad.
- no existe ninguna prueba diagnóstica infalible.
- no est&a | | |