Artrosis
La artrosis es una enfermedad degenerativa articular que afecta al cartílago hialino que recubre la superficie ósea de las llamadas
articulaciones sinoviales (rodilla, cadera, articulaciones de las
manos…).Lejos de ser un proceso estático, la artrosis se produce por un
desequilibrio entre los mecanismos de regeneración y degeneración de
dicho cartílago. Como consecuencia de un grupo heterogéneo de factores,
se produce una alteración del metabolismo del condrocito que conlleva
un adelgazamiento del cartílago, asociado a cambios óseos
regenerativos, que, en conjunto, determinarán las manifestaciones
clínicas de la enfermedad que veremos más adelante.
En
algunos textos traducidos del inglés se confunde el término
"osteoarthritis" con "artritis", cuando realemente se refiere a la
"artrosis". Esto produce confusión y algunos pacientes creen que
padecen "artritis", cuando en realidad sufren de "artrosis". Es
recomendable vigilar este aspecto cuando se leen paginas mal traducidos
del inglés.
El reumatólogo, que es el médico del aparato locomotor es el
profesional adecuado para el diagnóstico y tratamiento de la artrosis
que afecta en España a más de 7 millones de personas y que es la causa
más frecuente de incapacidad laboral.
¿Cuáles son sus causas?
El síntoma fundamental es el dolor, de inicio insidioso, profundo y mal localizado, que típicamente
aumenta con el movimiento y mejora con el reposo. Conforme avanza la
enfermedad, el dolor se hace continuo y puede aparecer hasta en reposo.
Puede aparecer, además, rigidez articular agravada después del reposo.
Las deformidades articulares aparecen a lo largo de la evolución de la
enfermedad como consecuencia del aumento del componente óseo y capsular.
A la exploración física se aprecian estas deformidades así como una
limitación de la movilidad con dolor a la presión, chasquidos y
crepitación de la articulación afecta.La radiología en las fases
iniciales puede ser normal, aunque lo más típico es observar un
estrechamiento del espacio articular asociado a esclerosis ósea y
aparición de osteofitos marginales (prominencias óseas). No existen
alteraciones de laboratorio específicas de la artrosis.
Es poco habitual encontrar síntomas debidos a las artrosis en personas
menores de 45 años a no ser que desarrollen una actividad articular
inusual o padezcan otras enfermedades que favorezcan la aparición de la
artrosis.
¿Cuáles son los síntomas?
El
síntoma fundamental es el dolor, de inicio insidioso, profundo y mal
localizado, que típicamente aumenta con el movimiento y mejora con el
reposo. Conforme avanza la enfermedad, el dolor se hace continuo y
puede aparecer hasta en reposo.
Puede aparecer, además, rigidez articular agravada después del reposo.
Las deformidades articulares aparecen a lo largo de la evolución de la
enfermedad como consecuencia del aumento del componente óseo y
capsular.A la exploración física se aprecian estas deformidades así
como una limitación de la movilidad con dolor a la presión, chasquidos
y crepitación de la articulación afecta.
La radiología en las fases iniciales puede ser normal, aunque lo más
típico es observar un estrechamiento del espacio articular asociado a
esclerosis ósea y aparición de osteofitos marginales (prominencias
óseas). No existen alteraciones de laboratorio específicas de la
artrosis.
¿Quién puede padecerla?
Se
trata de la enfermedad articular más frecuente en la actualidad, con
tendencia a aumentar en relación con el envejecimiento de la población.
Se calcula que afecta a entre un 1 y un 2 por ciento de la población,
con predominio del sexo femenino y una marcada asociación con la edad.
Por
debajo de los 55 años, la afectación articular es similar en hombres y
mujeres. Por encima de esta edad, la articulación más frecuentemente
dañada es la cadera en los hombres y las articulaciones de las manos en
las mujeres. Por encima de los 65 años un 20 % de personas tiene
síntomas de artrosis en las manos y un 30 % en las rodillas.
¿Cuál es el tratamiento?
El
manejo de la artrosis está centrado en el tratamiento de sus
manifestaciones clínicas y, en menor grado, en su prevención. La
posibilidad de efectuar un tratamiento etiológico empieza a tener unas
bases teóricas.
Tratamiento sintomático:
El
objetivo deberá ser aliviar el dolor, reducir al máximo la progresión
de la enfermedad y evitar en lo posible la incapacidad funcional; por
otra parte debe instituirse para cada paciente de forma individual,
teniendo en cuenta los distintos factores etiopatogénicos en cada caso
(evitar la sobrecarga articular, control de la obesidad…).
Dentro
del tratamiento no farmacológico, la fisioterapia juega un papel muy
importante para mantener la fuerza muscular y la movilidad articular.
Se debe planificar un programa de ejercicios para cada enfermo. De
forma complementaria, la electroterapia (onda corta) y la termoterapia
(calor local) pueden ayudar a aliviar el dolor. Los aparatos
ortopédicos pueden ser útiles en determinados momentos de la evolución
de la enfermedad para permitir cierto reposo articular y evitar daños
mayores como desviaciones, bloqueos o caídas.
El tratamiento farmacológico incluye las infiltraciones intraarticulares con corticoides y el uso de antiinflamatorios no
esteroideos (AINE), empleando siempre la dosis mínima eficaz. Los AINE
tópicos pueden ser útiles, como apoyo al tratamiento, en articulaciones
superficiales.Si el dolor no remite con AINE y limita de forma
considerable la actividad diaria, debe considerarse el tratamiento
quirúrgico que incluye diferentes procedimientos. Primero, si es
factible la osteotomía (con el fin de evitar la distribución irregular
de cargas), que aliviará el dolor y limitará probablemente la
progresión de la enfermedad. Si no es posible, habría que considerar la
artroplastia o sustitución de la articulación por una prótesis, muy
útil en la cadera y la rodilla.
El equipo facultativo del
Instituto Ferran de Reumatología, bajo la dirección de los
reumatólogos, está en disposición de ofrecerle los más modernos
enfoques terapéuticos y preventivos para la artrosis.
Para
frenar la evolución de la enfermedad, se han ensayado dos tipos de
fármacos, los de efecto sintomático de acción lenta (SAL) y los
llamados condroprotectores. Entre los primeros se encuentra el
condroitín-sulfato o el ácido hialurónico, que alivian moderadamente el
dolor semanas después de su aplicación, con lo que se consigue
disminuir el consumo de AINE.
En los últimos tiempos han aparecido
fármacos eficaces que modifican el curso de la enfermedad (SYSADOA
-Symptomatic Slow Acting Drugs in Osteoarthritis-), como por ejemplo la
Diacereína, el Ácido Hialurónico, el Condroitin Sulfato y el Sulfato de
Glucosamina. Su efecto se inicia después de 2-3 semanas de tratamiento
y persiste entre 2 y 6 meses tras cesar su administración (efecto
remanente). Todos ellos cuentan con suficiente evidencia científica que
demuestra su eficacia para controlar el dolor en la artrosis,
principalmente en la artrosis de rodilla.
También es destacable la técnica de Lavado articular, que permite, en muchos casos, un significativo alivio del dolor por periodos prolongados con una técnica sencilla y económica.
Mención especial merecen las revolucionarias técnicas de regeneración del cartílago que se aplican en nuestra Unidad de Terapia Celular.
Le recomendamos que acceda a nuestro Foro de Pacientes , donde podrá contactar con otros afectados y con profesionales, obteniendo información veraz y contrastada.
En Sociedad Española de Reumatología encontrara información sobre las enfermedades reumáticas más comunes
Decálogo paciente artrósico (pdf 31 Kb.)
Descargue el Manual consejos para el invierno (pdf 164 Kb).
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