
La Medicina Basada en la Evidencia (MBE; en inglés,
(EBM)), representa el uso racional, explícito, juicioso, y actualizado de la mejor evidencia científica aplicado al cuidado y manejo de pacientes individuales. La práctica de MBE requiere la integración de la experiencia clínica individual con la mejor evidencia clínica externa derivada de los estudios de investigación sistemática.
Antes, la medicina se transmitía a través del conocimiento de los maestros y esto ha ocurrido así desde el inicio de los tiempos. Actualmente, sin dejar de dar valor al conocimiento de la experiencia, una gran parte de los médicos sustentan sus decisiones en la contrastación científica del conocimiento.
Sugerimos la reflexión sobre las llamadas "medicinas alternativas" con la lectura de
este artículo (enlace externo) y del monográfico "
¿es efectiva la homeopatía? "(enlace externo) y otros textos de
ARP (Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico).
El objetivo primordial de la MBE es el de que la actividad médica se asiente sobre bases científicas contrastadas con estudios de la mejor calidad, en los que se refleje de forma fidedigna el estado actual de conocimientos. Una de las herramientas básicas sobre las que se asienta esta metodología la constituye la revisión sistemática.
Nada tiene que ver la MBE con la medicina deshumanizada, dogmática o que no tiene en cuenta las priorizaciones del enfermo, esta confusión, a veces interesada por parte de los que no aceptan someterse a la verificación del método científico carece de fundamento alguno. La MBE tan sólo garantiza que los procedimientos y terapias que se ofreceran al paciente gozan de demostrada efectividad y esta actitud en el fondo garantiza la salvaguarda de sus derechos al consultar a un profesional.
La MBE no está enfrentada a la comunicación empática, ni con el tiempo dedicado a cada enfermo ni con el acompañamiento en el proceso ni con la aplicación de una forma dinámica de comunicarse en la relación medico-paciente (
Medicina Narrativa, un término acuñado por la
Dra. Rita Charon). La nueva medicina centrada en el paciente es compatible con la práctica de una medicina responsable basada en la evidencia.
El
nivel o grado de evidencia clínica es un sistema jerarquizado, basado en las pruebas o estudios de investigación, que ayuda a los profesionales de la salud a valorar la fortaleza o solidez de la evidencia asociada a los resultados obtenidos de una estrategia terapéutica.
Desde finales de la década de 1990, cualquier procedimiento realizado en Medicina, ya sea preventivo, diagnóstico, terapéutico, pronóstico o rehabilitador, tiene que estar definido por su nivel de evidencia científica, corriente que se llama Medicina basada en la evidencia o basada en las pruebas.
NIVELES DE EVIDENCIA Y GRADOS DE RECOMENDACIÓN
Según la US agency for Health Care Policy Research:
Nivel de evidencia:
Ia: La evidencia proviene de meta-análisis (1) de ensayos controlados, randomizados, bien diseñados.
Ib: La evidencia proviene de, al menos, un ensayo controlado aleatorizado.
IIa: La evidencia proviene de, al menos, un estudio controlado bien diseñado sin aleatorizar.
IIb: La evidencia proviene de, al menos, un estudio no completamente experimental, bien diseñado, como los estudios de cohortes (2). Se refiere a la situación en la que la aplicación de una intervención está fuera del control de los investigadores, pero su efecto puede evaluarse.
III: La evidencia proviene de estudios descriptivos (3) no experimentales bien diseñados, como los estudios comparativos, estudios de correlación o estudios de casos y controles.
IV: La evidencia proviene de documentos u opiniones de comités de expertos y/o experiencias clínicas de autoridades de prestigio o los estudios de series de casos (4).
La heterogenicidad entre los ensayos incluidos, en términos de características clínicas y sociodemográficas de las poblaciones en cada ensayo, los métodos de evaluación clínica aplicados, la dosis, forma farmacéutica o pauta de dosificación del fármaco evaluado, etc.
El posible sesgo de publicación, derivado de que no todos los ensayos clínicos realmente realizados han sido publicados, por resultados negativos o no esperados.